Yo soy, la que yo soy.
Eso debería de ser suficiente para presentarme: una declaración de autoconsciencia y existencia. Una afirmación simple que da a entender que estoy segura de ser quien deseo ser. Sin duda, eso me facilitaría mucho la tarea de tener que elegir cuál de las tantas versiones que tengo de mí es la quiero presentar.
Me he dado cuenta que a pesar de tener tantos disfraces para vestir a mi consciencia, cada uno incluso con un nombre propio (Areli, Arely, Araceli, Aralia, Yoss, Yosh, Yoshi,Yoselin, Jaquelin y hasta Evelin…), ninguna de esas caretas describe realmente quién soy yo.
Hace un año pensaba distinto a como pienso hoy, y estoy segura que mis estructuras mentales volverán a reconstruirse en un futuro, y entonces, habré cambiado, seré distinta a la que hoy estoy presentando o la que pude presentar hace un año.
Entonces, mi presentación debería ser más general y describir esa parte de mí que permanece a pesar incluso del tiempo. Sería más amoroso ofrecer la mano de la eternidad que declarar ser mi traje de carne…
Supongo que es por eso que mis compañeros son prácticos y no entran en autodebates filosóficos al momento de presentarse, ¿o lo harán? Imagino que lo hacen porque a fin de cuentas la filosofía es el alimento del verdadero psicólogo… Sea como fuere, admiro su determinación para ser prácticos.
…Pero también admiro mi determinación para ir siempre más allá, empezando por mi propio “Yo Soy”…

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