Las memorias vienen y van, y a veces, traen más tristeza y melancolía de la quisiera experimentar. Y es que, últimamente no encuentro mi centro, no disfruto los días como debería; mi mente se ciñe bajo un tumulto de pensamientos. Reclamos, dolores y amargura llegan con cada una de ellos.
Sé que algo debo, tengo y quiero hacer para sentir paz, pero no encuentro como vaciarme de absolutamente todo cuanto ya no me sirve. Voy de a poco, pero siento que eso no es suficiente; como si esta vez, necesitara sacarlo todo para abrir paso a lo nuevo.
Allí viene la tormenta electrónica (eléctrica, sí), vienen las emociones fuertes de Gaia, Si Ella se deja experimentar de esa manera, ¿por qué yo tengo miedo de derramar algunas lágrimas? Estoy dispuesta y quiero abrir mi caja de Pandora, aún con miedo e incertidumbre, pero con total certeza que una vez que todo el caos pase, volverá el orden, trayendo consigo todo lo mejor para mí.
Quisiera entender cuándo me perdí de mí, que ahora me cuesta conectar con los sentimientos y emociones para poder fluir en ellos. Pido averiguarlo esta noche bajo el cobijo de esta tormenta. Que el agua que ha de caer del cielo, caiga también de mis ojos y me ayude a sanar el corazón y el alma.

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